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Salud de la microbiota e inmunidad

Debido a la situación sanitaria actual, es importante que mantengamos nuestro sistema inmune a pleno rendimiento para que pueda actuar eficazmente frente a los virus y bacterias, especialmente en el caso de las personas de la tercera edad y los grupos de riesgo. Un 50% de las células inmunitarias se encuentran en el intestino, lo que convierte a la flora intestinal o microbiota en una de las principales bacterias frente a los agentes patógenos. Por este motivo, es de vital importancia mantener el equilibrio y salud de la microbiota, algo para lo que los probióticos son unos grandes aliados.

En la actualidad existe una gran cantidad de evidencia científica que respalda la capacidad de los probióticos para estimular la inmunidad, evitando así la colonización de los patógenos y reduciendo la incidencia y gravedad de las infecciones. Existen estudios clínicos sobre el uso de los probióticos como apoyo para prevenir o tratar infecciones del tracto respiratorio. Asimismo, aunque aún no hay suficientes investigaciones científicas para evaluar la capacidad de los probióticos para ayudar en casos de COVID-19, algunas publicaciones científicas sugieren beneficios prometedores para reducir el riesgo de esta enfermedad1.

La pandemia provocada por el coronavirus nos obliga a buscar medidas complementarias -además de las convencionales como la distancia social, el uso de mascarillas y la higiene- con el fin de superarla y, sobre todo, hacer frente a las consecuencias más dramáticas como los casos graves y la mortalidad, especialmente en grupos de riesgo como las personas de la tercera edad.

Por este motivo, debemos plantearnos una estrategia que tenga en cuenta las bases biológicas de la senescencia, que involucran la susceptibilidad de esta población. El apoyo con probióticos y vitamina D3 puede servir de ayuda para aumentar las defensas de esta población y, de esta forma, actuar de apoyo junto con las medidas de contención convencionales2.

Nuestro sistema inmune va envejeciendo a medida que lo vamos haciendo nosotros, lo que puede provocar que no responda tan bien o rápido ante los posibles agentes patógenos. Además, según una publicación de la revista Nature, la falta de diversidad de la microbiota intestinal podría estar relacionada con la activación crónica de citoquinas inflamatorias, propia de la inmunosenescencia. Además, esta inflamación persistente -conocida como “inflammaging”- es significativamente más frecuente en personas mayores que viven en residencias en comparación con los que viven en comunidad, hecho que podría estar vinculado a una microbiota deficiente3.

Como ya hemos visto, la microbiota juega un papel fundamental en el sistema inmune por lo que, ahora más que nunca, es importante mantener su salud para que esta funcione a pleno rendimiento, especialmente en el caso de grupos de riesgo y la población de la tercera de edad. Para ello, además de mantener un estilo de vida y alimentación saludable, nos podemos ayudar de probióticos elaborados con materia prima de calidad, que asegure su fiabilidad y eficacia.

 

Bibliografía

1-Olaimat, A.N., Aolymat, I., Al-Holy, M. et al. The potential application of probiotics and prebiotics for the prevention and treatment of COVID-19. npj Sci Food 4, 17 (2020). https://doi.org/10.1038/s41538-020-00078-9
2-Rev. Arg. de Gerontología y Geriatría;Vol 34(1):14-18
3- Gut microbiota composition correlates with diet and health in the elderly. Nature. 2012 Aug 9;488(7410):178-84. doi: 10.1038/nature11319. PMID: 22797518

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