Fisiología articular

Mar 17, 2017 | Salud

El movimiento de las estructuras que componen la articulación juega un papel importante en los fenómenos de amortiguación, y es también esencial para la fisiología del tejido cartilaginoso, ya que condiciona los intercambios con el líquido sinovial de los que depende la supervivencia del cartílago.

El cartílago articular carece totalmente de inervación, por lo que sus alteraciones son indoloras. El cartílago también carece de vascularización. Las células cartilaginosas o condrocitos tienen sin embargo actividad metabólica, ya que originan la síntesis y renovación de los proteoglicanos y las fibras de colágeno (en el adulto, el recambio es muy limitado: la vida de los proteoglicanos es de 280 días en el perro, mientras que la renovación de colágena es prácticamente indetectable). Es necesario por lo tanto que los condrocitos reciban los elementos nutritivos y las sustancias necesarias para su funcionamiento, y que puedan excretar además sus desechos metabólicos. Estos intercambios entre los condrocitos y el mundo exterior se realizan por ósmosis, a partir del líquido sinovial, gracias a intercambios líquidos permanentes entre la sinovia y el gel macromolecular de proteoglicanos.
El movimiento de las estructuras que componen la articulación juega un papel importante en los fenómenos de amortiguación, y es también esencial para la fisiología del tejido cartilaginoso, ya que condiciona los intercambios con el líquido sinovial de los que depende la supervivencia del cartílago. Por todo esto, tanto una pérdida de agua como la pérdida de la orientación de las fibras de colágeno tienen consecuencias sobre la naturaleza de las lesiones cartilaginosas observadas en los fenómenos de osteocondrosis o en las degeneraciones artrósicas.
Filtro selectivo
El líquido sinovial desempeña un papel de filtro selectivo, al dejar pasar solo determinados tipos de moléculas. Si este fenómeno de intercambio llega a fallar, se produce una degradación de los proteoglicanos.
La posibilidad de reparación de las lesiones cartilaginosas en el animal joven se produce debido a que el cartílago articular desempeña el papel de un cartílago de crecimiento para el núcleo epifisiario, produce multiplicaciones celulares y una intensa actividad metabólica. En el adulto, a diferencia del animal joven, existe un número muy limitado de condorcitos (entre el 1 y el 10%), y han perdido casi la totalidad de su potencial de multiplicación. Así mismo su capacidad de síntesis de colágeno y de proteoglicanos es muy reducida. A consecuencia de ello, la mayoría de las alteraciones cartilaginosas del animal adulto son definitivas, pues la actividad de los condrocitos es ahora insuficiente para compensar una pérdida de sustancia; sin embargo, con la ayuda de algunos complementos y el ejercicio moderado se ha podido corroborar la mejoría no solo a nivel de dolor sino también de los tejidos cartilaginosos interarticulares.
La membrana sinovial es un tejido conjuntivo de un tipo especial que reviste totalmente la cara interna de la cavidad articular, incluidos los ligamentos intraarticulares, en caso de que los haya. Solo el cartílago articular no está recubierto de este elemento. Histológicamente está constituida por una red muy laxa de fibras de colágena y fibras elásticas en el cuyo seno se encuentra un número relativamente reducido de células especiales, las células sinoviales o sinoviocitos. La recorre además una red muy densa de capilares arteriales y venosos, con fenestraciones, abiertas hacia el lado de la cavidad articular. Esta riqueza vascular permite que en la membrana sinovial se realicen intercambios permanentes entre el plasma sanguíneo y el líquido sinovial, y le confiere además gran capacidad de reacción en caso de fenómeno inflamatorio.
Líquido sinovial
El Líquido sinovial es elaborado por la membrana sinovial. En su mayor parte, se trata de una ultrafiltración a partir del plasma sanguíneo. La membrana sinovial deja pasar el agua, así como las moléculas de pequeño tamaño. Por lo tanto, en la sinovia normal se encuentran electrolitos, glucosa, ácido úrico, bilirrubina y albúmina en proporción comparable a la del plasma. Por el contrario, las moléculas de peso molecular elevado, como el fibrinógeno, no penetran en el líquido sinovial en condiciones fisiológicas. En consecuencia, un líquido sinovial no se coagula nunca. Cuando hay un fenómeno inflamatorio, la permeabilidad selectiva de la membrana sinovial puede alterarse, permitiendo el paso intraarticular del fibrinógeno. En estas condiciones, podemos asistir a la formación de copos de fibrina intraarticulares, y el líquido sinovial puede coagularse tras su extracción.
Existen en el líquido sinovial numerosos sistemas enzimáticos, que no actúan sobre el cartílago normal. En determinados procesos patológicos, esta protección puede desaparecer, lo que puede inducir a una degradación enzimática del cartílago, y genera lo que conocemos como artrosis.
La viscosidad muy elevada del líquido sinovial le confiere el papel de lubricante articular. Esta propiedad está asociada a la presencia del ácido hialurónico, que es sintetizado por los sinoviocitos de tipo B. En algunos procesos patológicos se observa una alteración de la síntesis de ácido hialurónico, que puede asimismo ser degradado por una hialuronidasa de origen macrofágico o bacteriano. Esto origina una fluidificación del líquido sinovial que determina el coeficiente de fricción. Este fenómeno es sumamente perjudicial para el cartílago. Por efecto mecánico, puede iniciar o agravar las lesiones cartilaginosas.
El Aparato de contención se refiere al conjunto de estructuras que relacionan los elementos articulares entre sí: músculos, cápsula y ligamentos. El papel de los elementos musculares puede ser mayor o menor según la articulación de que se trate. Numerosos ligamentos pueden considerarse simples refuerzos de la cápsula. La cápsula y los ligamentos están constituidos principalmente por fibras de colágeno. Se trata por lo tanto de elementos resistentes pero poco elásticos. Si se someten a una demanda mecánica excesiva, no pueden deformarse y presentan roturas parciales o totales en el momento en que la fuerza a la que son sometidos excede su capacidad de resistencia. Su vascularización es bastante reducida, por lo que el tiempo de cicatrización, en caso de rotura traumática, es sumamente largo (entre cuatro y cinco semanas). Por el contrario, la cápsula y los ligamentos tienen una inervación muy rica de fibras propioceptivas, que informan sobre la posición de la articulación en el espacio, y fibras sensitivas. Junto con el periostio, se trata de una de las estructuras más sensibles del organismo, lo que explica el carácter especial de ciertos procesos traumáticos, como los esguinces. Las fibras de colágeno que constituyen la cápsula y los ligamentos están en continuidad directa con las del tejido óseo. 1

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