La variedad de ajedrea, Satureja montana, es una pequeña mata, tiesa y áspera al tacto, leñosa solo en la base y con las ramas herbáceas cubiertas de pequeños pelitos blancos. Es una planta muy frondosa, de hojas enfrentadas, estrechas y agudas. Las flores son blancas y nacen en las axilas de las hojas superiores para formar ramilletes terminales, con las flores ladeadas. Se encuentra en laderas y collados secos, en general siempre sobre terrenos calcáreos de casi todo el país. De la recolección interesan las hojas y la sumidad florida. Su capacidad aromática proviene de las numerosas vesículas que se distinguen en las hojas de esta planta, y cada una contiene cantidades variables de esencias, que es lo que origina el intenso aroma que despide la ajedrea. El sabor de las hojas en crudo es ligeramente picante.

Se usan las sumidades floridas de la ajedrea silvestre o de montaña, principalmente. Los principales constituyentes se obtienen de las sumidades floridas de la ajedrea, que posee un aceite esencial 60-75 % de los cuales son componentes fundamentales monoterpenos (más del 10%), el par timol-carvacrol con el carvacrol siempre en mayor porcentaje carvacrol (30-40%) y timol (5-15%). Los esquiterpenos suman un 20-25%. Pueden encontrarse también p-cimeno (10-15%), y componentes menores (entre 9,9% y 1%), borneol (8,8%), terpinen-4-ol (3,05%), limoneno+cineol (1,28%), carvona (1,05%), y-terpineno (1,01%) y el resto microcomponentes (de 0,99% a 0,1%). En más de un 20%, cineol, dipenteno y otros alcoholes menos conocidos, incluidos algunos ácidos fenólicos.