Es conocido también como Rosmarino y algunos autores lo llaman ‘el Ginseng de España’.  Se utilizan las hojas, sobre todo, y a veces las flores.

Es una planta muy rica en principios activos y su acción se ejerce sobre casi todos los órganos. La hoja de romero contiene aceite esencial (1,0-2,5%), cuya composición puede variar de forma notable según el quimiotipo de que se trate así como según la etapa de desarrollo de la planta en el momento de la recolección. Los componentes más característicos son: 1,8-cineol (20-50%), α-pineno (15-25%), alcanfor (10-25%), canfeno (5-10%), borneol (1-6%), acetato de bornilo (1-5%) y α-terpineol (12-24%). En el área mediterránea predominan fundamentalmente dos tipos de esencia de romero: uno con contenido elevado en 1,8-cineol (en Marruecos y Túnez) y otro con bajo contenido en este compuesto (en España). Otros compuestos son: lactonas diterpénicas amargas (carnosol); polifenoles: ácidos cafeico y rosmarínico, flavonoides (apigenina, luteolina, entre otros); triterpenos (ácido ursólico).

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) y ESCOP aprueban el uso de los preparados de hoja romero y el aceite esencial, por vía oral, para el tratamiento sintomático de trastornos digestivos, particularmente debidos a deficiencias hepatobiliares, así como en caso de espasmos leves del tracto gastrointestinal.