Saltar al contenido

Lactasa

La lactasa es la enzima producida por el intestino que sirve para descomponer el azúcar lactosa en glucosa y galactosa, produciéndose así su asimilación. Este proceso se completa cuando la glucosa y la galactosa son absorbidos a nivel del yeyuno.

La lactosa que no se absorbe adecuadamente pasa al colon y allí es catalizada por la ß -galactosidasa, una enzima de la flora bacteriana normal. El colon, al carecer de los sistemas de transporte para la glucosa y la galactosa, hace que estas sean metabolizadas por las bacterias de la misma flora como ácidos orgánicos de cadena corta (3-4 carbonos), produciendo gas hidrógeno (H2) y, como consecuencia, diarrea osmótica y sus signos acompañantes de dolor abdominal, borborigmos y flatulencia, lo cual conforma el cuadro clínico de la intolerancia a la lactosa.

Disminución o ausencia de lactasa

La intolerancia a la lactosa se debe a una disminución o ausencia de la actividad de la lactasa. La medición del H2 en el aire espirado es la forma más práctica, hasta ahora, de estimar la actividad de la lactasa en la clínica. La adición de una prueba de tolerancia a la lactosa, con medición de la glucosa sanguínea, aumenta significativamente la confiabilidad de los resultados.6

Si una persona sufre de intolerancia a la lactosa puede tener síntomas pocas horas después de consumir leche, productos lácteos u otros alimentos que contienen lactosa. Los síntomas pueden incluir: hinchazón o distensión abdominal diarrea, gases, náuseas, dolor en el abdomen, «gruñidos» o ruidos estomacales y/o vómitos.  Los síntomas de una persona pueden ser leves o graves, según la cantidad de lactosa que haya consumido y la cantidad de lactosa que, normalmente, pueda consumir sin tener síntomas.7

Para disminuir los síntomas de la intolerancia a la lactosa conviene evitar alimentos que la contengan o tomar la enzima sustitutiva, la lactasa, en forma de cápsulas. La opción de tomar lactasa adicional es importante, ya que la ingesta de leche aporta mucho calcio, vitamina D3, riboflavina y proteínas. 7

El posible origen de la intolerancia a la lactosa

Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) la intolerancia a la lactosa o deficiencia de lactasa, puede deberse a una ausencia genética de persistencia de lactasa. En este caso, la lactosa ingerida no se hidroliza o lo hace de manera incompleta y la lactosa residual, es fermentada por la microbiota del colon dando lugar a síntomas abdominales. Además, la tolerancia a la lactosa varía de manera muy significativa dentro de los individuos con mala digestión de lactosa. Por este motivo no se puede definir un umbral único de lactosa. En algunos sujetos se ha descrito la aparición de síntomas tras la ingesta de menos de 6 g de lactosa, pero la gran mayoría pueden tolerar dosis únicas de más de 12 g sin presentar síntomas o siendo estos muy leves. Dosis mayores de lactosa podrían ser toleradas si fueran distribuidas a lo largo del día.

Cantidad de lactosa de algunos alimentos (para 100 g de alimento):

  • Leche entera: 5 g.
  • Leche condensada: 9,5 g.
  • Helado de leche: 7 g.
  • Yogur: 4,7 g.
  • Chocolate con leche: 9,5 g.
  • Queso fresco: 3,5 g.
  • Queso seco: de 1 a 3,5 g.
  • Crema de leche: 4,5 g.

Para digerir 1 g de lactosa son necesarias 300 FCC (unidades de lactasa).

 

Laboratorios Equisalud© 2024 Aviso legal | Política de privacidad | Política de cookies