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La PEA con vitamina B, un apoyo natural frente a la inflamación y el dolor neuropático

La PEA con vitamina B, un apoyo natural frente a la inflamación y el dolor neuropático

La palmitoiletanolamida o PEA es una sustancia natural que genera nuestro organismo y que tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas. Sin embargo, puede ocurrir que tengamos un déficit de esta elemento, y lo vamos a notar sobre todo en esas ocasiones en las que sufrimos problemas de salud que cursan con dolor e inflamación, desde una simple gripe hasta un síndrome de túnel carpiano, pasando por una fibromialgia o una endometriosis, por poner solo algunos ejemplos. Los AINES suelen ser el primer recurso para paliar las molestias, pero tienen varios efectos secundarios. La buena noticia es que existen alternativas naturales que permiten reducir ese dolor conocido como “dolor neuropático”.

El dolor neuropático es un tipo de dolor crónico que aparece por un funcionamiento anormal del sistema nervioso, que interpreta los estímulos de forma errónea. Dolor neuropático es, por ejemplo, el que acompaña al síndrome del túnel carpiano, la ciática, el lumbago, la estenosis lumbar, etc. También aparece en otras patologías inflamatorias tan dispares como el colon irritable o una simple gripe, o tras una quimioterapia… Este tipo concreto de dolor motiva entre el 7% y el 10% de las consultas médicas y de las visitas a la oficina de farmacia.

El tratamiento de elección suelen ser los AINES, que se dispensan a diario en las oficinas de farmacia aunque recientemente con más restricciones. De ser un medicamento casi de uso familiar, una especie de “salvavidas” ante un amplio rango de molestias, un imprescindible en el botiquín familiar, ha pasado a precisar receta médica para las presentaciones de 600mg. Y es que la sobredosis de AINES había llegado a convertirse en algo común, más frecuente de lo que se piensa; un riesgo aún presente, puesto que sí se permite la venta sin receta en presentaciones de 400 mg, lo que puede hacer que una persona con dolor caiga en la tentación de aumentar unilateralmente la dosis, con posibles consecuencias negativas.

Hay que recordar que se trata de fármacos asociados a un amplio rango de posibles efectos adversos: son gastrolesivos, es decir, que pueden hacer daño al estómago y provocar diarreas, vómitos, úlceras, hemorragias, etc. Además, con frecuencia causan fatiga o somnolencia, mareos, etc. En dosis elevadas, algo que puede ocurrir fácilmente cuando el paciente no encuentra alivio a su dolor en la dosis habitual, los AINES aumentan el riesgo de sangrado. Es decir, que tienen una utilidad terapéutica clara como antiinflamatorios y analgésicos, y también como antipiréticos, pero no son inocuos.

Un apoyo sostenible, no adictivo y no lesivo

De hecho, los AINES están desaconsejados en personas con hipertensión arterial, con problemas cardiacos como arritmias o insuficiencia, con insuficiencia renal o con problemas de hígado. Sin embargo, cualquiera de estos pacientes puede experimentar en algún momento un dolor idiopático, y es necesario abordar esa situación porque el dolor es uno de los síntomas más molestos y limitantes que puede sufrir una persona, y por tanto no debe quedar sin tratamiento. En el caso de los dolores neuropáticos, además, el tratamiento del dolor suele ser de larga duración, por lo que es conveniente e incluso inexcusable buscar una alternativa que sea más sostenible en el tiempo, que no sea adictiva y que no sea lesiva para el hígado.

Y esa alternativa la podemos encontrar en la PEA, una sustancia natural que produce nuestro propio organismo (y también otros organismos vegetales o animales). La PEA o palmitoiletanolamida se conoce desde el año 1957, cuando fue aislada por primera vez de lípidos purificados de fracciones de soja y harina de maní, y después fue encontrada en una amplia variedad de alimentos, pero su mecanismo de acción se aclaró en los años noventa. En las últimas décadas se ha visto que su función es incluso más amplia de lo que en un principio se había descrito.

Se trata de una amida del ácido palmítico, un ácido graso saturado que se produce a través de al hidrólisis de su precursor fosfolípido directo, la N-palmitoil-fosfatidil-etanolamina. La PEA no funciona a través de un solo mecanismo principal de acción, sino a través de interacciones sinérgicas entre varios mecanismos, y eso es lo que convierte a esta sustancia en una alternativa útil y eficaz en el manejo del dolor.

Actúa sobre el sistema endocannabinoide

Uno de esos mecanismos es la interacción con receptores PPAR, una proteína que se expresa en muchos órganos y tejidos (intestino, corazón, hígado, riñón, músculos, etc.) donde está implicada en el control de procesos inflamatorios. Otro mecanismo de acción interesante del PEA ocurre sobre el sistema endocannabinoide de nuestro organismo, que está involucrado en una variedad de procesos fisiológicos como el apetito o la sensación de dolor. Es decir, que la PEA actúa a través de los sistemas nerviosos periférico y central de forma similar a los opiáceos, por explicarlo de forma más llana, al ayudar a controlar el dolor.

Estudios preclínicos en humanos indican que el PEA es una herramienta de apoyo terapéutico para diferentes patologías caracterizadas por neurodegeneración, neuroinflamación y dolor. Esta acción antiinflamatoria y analgésica del  PEA es dependiente de la dosis y se ha confirmado en modelos de inflamación crónica y dolor crónico o neuropático. En estos modelos, el tratamiento crónico con PEA produce las siguientes acciones: reducción del dolor, preservación de la morfología nerviosa periférica, reducción del edema endoneural, disminución de la activación de mastocitos, y reducción de la producción de mediadores proinflamatorios en la lesión.

Es interesante buscar complementos alimenticios donde el PEA se refuerce en su formulación con vitaminas del complejo B asimiladas en levaduras, lo que permitirá mejorar el proceso de regeneración neuronal y facilitará el manejo natural de los dolores neuropáticos. Estos complementos alimenticios se erigen, por lo tanto, en una alternativa conveniente en personas ya tratadas por una patología que cursa con dolor crónico neuropático, permitiendo reducir el uso de medicación. Este complemento alimenticio es, además, especialmente útil en pacientes con alteraciones inflamatorias persistentes y que además presenten una síntesis orgánica insuficiente de PEA.

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